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miércoles, 25 de mayo de 2016

¿Cuál es tu salario por ser seguidor de Jesús?

Evangelio según San Marcos 10,28-31

Los últimos serás los primeros: “Pedro le dijo a Jesús: “Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”. Jesús respondió: “Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna. Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros”Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Pedro le pregunta: «Está bien, ¿y nosotros? Nosotros hemos dejado todo por Ti. ¿Cuál será el salario? ¿Cómo será el premio?». La respuesta de Jesús, tal vez, es un poco irónica: pero sí, «también tú y todos vosotros que habéis dejado casa, hermanos, hermanas, madre, hijo, campos, tendréis el ciento por uno de esto». Sin embargo, les advierte que deberán afrontar la persecución, descrita como el salario o mejor la paga del discípulo.
A quien le sigue, Jesús asegura la pertenencia a la familia de los cristianos y recuerda que somos todos hermanos. Pero advierte también que habrá persecuciones, dificultades. Vuelve sobre el mismo tema: quien me sigue, debe seguir el mismo camino que hice yo. Un camino que conduce a abajarse y que termina en la cruz. Siempre habrá dificultades que vienen del mundo y las persecuciones, porque Él siguió este camino primero. Cuando un cristiano no tiene dificultades en la vida y todo va bien, todo es bello, algo no funciona. Da que pensar que haya cedido a la tentación de seguir el espíritu del mundo antes que a Jesús.
Seguir a Jesús significa seguirle hasta las últimas consecuencias. El seguimiento de Cristo no puede permanecer sólo en una expresión cultural. Mucho menos puede ser un modo para adquirir más poder.
Algunos sacerdotes, algunos obispos, no son muchos, pero algunos piensan que seguir a Jesús es hacer carrera. Pero muchos cristianos, tentados por el espíritu del mundo, piensan que seguir a Jesús es una cosa buena porque «así se puede hacer carrera, se puede ir más allá. Sin embargo ese no es el espíritu. Es más bien la actitud de Pedro, que pregunta: «Y nosotros, ¿qué carrera hacemos?». La respuesta de Jesús, en cambio, es: «Sí, te daré todo, con la persecución».
No es posible quitar la cruz del camino de Jesús, está siempre. Ciertamente el cristiano no debe provocarse el mal. «No es eso». El cristiano sigue a Jesús por amor, y cuando se sigue a Jesús con amor, la envidia del diablo hace muchas cosas. El espíritu del mundo no tolera esto, no tolera el testimonio.
De aquí la invitación a pensar en la respuesta de Jesús: «Nadie que haya dejado casa o hermanos, hermanas o madre o padre o hijos o campos por causa mía o por causa del Evangelio, que no reciba ya ahora, en este mundo, cien veces más, en casas, hermanos… junto a las persecuciones. No lo olvidemos.
Seguir a Jesús con amor paso a paso: éste es el seguimiento de Cristo. Pero el espíritu del mundo seguirá sin tolerarlo y hará sufrir a los cristianos. Se trata, sin embargo, de un sufrimiento como el que soportó Jesús. Pidamos esta gracia: seguir a Jesús por el camino que Él nos mostró, que Él nos enseñó. Esto es hermoso: Él no nos deja nunca solos, nunca. Está siempre con nosotros.(Homilía en Santa Marta, 29 de mayo de 2013)

Diálogo con Jesús

Jesús, Señor de mi vida, Tú siempre me dices que buscar el Reino del Padre exige una entrega total del corazón y una plena confianza en su voluntad. Tus Apóstoles lo dejaron todo para seguirte, casa, familia, bienes, trabajo; esto hace que me cuestione: ¿qué he dejado yo? Pienso que es poco lo que hago por Ti, lo que he dejado por seguir y vivir tu Palabra. No puedo servirte como me lo pides si sigo aferrado a lo material, a lo poco que tengo. No quiero vivir egoístamente mi vida poniendo mi esperanza en las riquezas, en lo que voy a obtener para mi propio beneficio. Seguirte fielmente no implica que no tendré problemas o dificultades en mi caminar, más bien, deberé prepararme para las persecuciones, pero sé que puedo encontrar en Ti la fuerza y el ánimo necesario para salir adelante. ¡Tú has vencido al mundo! Envía sobre mí tu Espíritu Santo para saber discernir lo que es correcto para mi vida y no apegarme a los bienes de este mundo, para así, sólo centrar mi atención en Ti, estar unido a Ti, servirte, adorarte y amarte, todo lo demás me vendrá por añadidura. Amén

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